Redes sociales y jóvenes. Análisis de usos y niveles de integración en el Instituto Comfamiliar Risaralda (Colombia).

 

Social Media and Youth. Analysis of uses and levels of integration at the Comfamiliar Risaralda Institute (Colombia).

 

Carolina Mejía Caro

 Instituto de Capacitación Comfamiliar, Pereira, Colombia

[email protected]

 

 

Fecha de recibido: 09 de octubre 2020

Fecha de aceptado: 07 de diciembre 2020

 

 


Resumen. Partiendo de la necesidad de conocer cómo integran los jóvenes del Instituto Comfamiliar Risaralda (Pereira, Colombia) las redes sociales (RRSS) en su contexto familiar, social y educativo, en el presente artículo se realiza un análisis de uso y niveles de integración. De igual forma, este trabajo permitirá identificar posibilidades de incorporación de las RRSS en las aulas de clase, así como conocer información asociada a la percepción docente frente a su uso por parte de los jóvenes. Se utilizó una metodología mixta de naturaleza descriptiva interpretativa, recopilando información de 103 jóvenes a través de cuestionario. Se obtiene, entre otros resultados, que los jóvenes no consideraban que las RRSS pudieran usarse para la educación, utilizándolas para ocio y entretenimiento. Lo que ha venido cambiando paulatinamente y que, sumado a la situación de salud mundial de 2020, confirma la necesidad de profundizar la conceptualización de las RRSS y su incorporación en el ambiente educativo, promoviendo una agenda académica con miras en fortalecer la competencia digital y mediática tanto en jóvenes como en las comunidades educativas. Por otro lado, generar planes de formación sobre competencia mediática tanto de jóvenes como de docentes.

 

Palabras clave: ciudadanía digital, competencia mediática, comunicación de masas, jóvenes, redes sociales, tecnologías de la información y la comunicación TIC.

 

Abstract- Starting from the need to know how the young people of the Risaralda Comfamiliar Institute (Pereira, Colombia) integrate Social Networks (RRSS) in their family, social and educational context; In this article an analysis of use and integration levels is carried out. In the same way, this work will allow us to identify possibilities of incorporation of the Social Networks in the classrooms, as well as to know information associated to the teaching perception regarding its use by young people. A mixed descriptive-interpretive methodology was used, collecting information from 103 young people through a questionnaire. Obtaining, among other results, that young people did not consider that the Social Networks could be used for education, using them for leisure and entertainment. This has been changing gradually and that, added to the global health situation of 2020, confirms the need to deepen the conceptualization of social media and their incorporation into the educational environment, promoting an academic agenda with a view to strengthening digital and media competence both in young people as in educational communities. On the other hand, generate training plans on media competence for both young people and teachers.

 

Key Word­­ Digital citizenship, information and communication technologies, mass communication, media competition, social networks, youth.

 

I.               INTRODUCCIÓN

 

El permanente acceso a redes sociales (RRSS) y perfiles donde se pueden compartir, reproducir e incluso producir contenidos es una cuestión natural cuando se habla de la población joven; a quienes se ve empoderados de sus dispositivos móviles y casi en perfecto dominio de ellos, así como las redes virtuales de las que hacen parte.

En un año en que las acostumbradas estructuras fueron transformadas a causa de la pandemia COVID-19, las actividades familiares-laborales-escolares se han encontrado en el mismo espacio e incluso en los mismos horarios. El auge de las herramientas tecnológicas y su incursión cada vez mayor en ambientes cotidianos, sumados a la experiencia del año 2020, hacen más evidente la necesidad de conocer más allá de la superficialidad los alcances de estas tecnologías e indagar por sus consecuencias inmediatas y posteriores, que ya se viven.

Surge entonces un primer interrogante buscando identificar cómo estas transformaciones afectan a los jóvenes del Instituto Comfamiliar Risaralda, a través de un acercamiento a los usos reales que dan a estas redes y su nivel de utilización con miras en proponer acciones que apunten al uso apropiado no solo como medios de comunicación e información, sino como herramientas para la investigación y el aprendizaje.

En esta investigación, se eligió una muestra aleatoria simple de 103 estudiantes pertenecientes al Instituto mencionado. Se utilizó un enfoque metodológico mixto de naturaleza descriptivo-interpretativa, entendiendo que los comportamientos de los usuarios jóvenes en las redes sociales son significativos en la esfera personal y social de los mismos, se busca, entonces, cómo caracterizar estos comportamientos en la población, teniendo en cuenta, además, la influencia que ya tienen desde los ámbitos culturales, sociopolíticos y económicos que, al ser identificados, permitirán tener un panorama más amplio y proponer unas estrategias efectivas para la integración y usos de las RRSS en la educación.   

En este documento, el lector encontrará una aproximación histórica a través de la cual se observan algunos usos identificados por los jóvenes en cuanto a las tecnologías digitales y algunas RRSS. Teniendo una ampliación del diseño metodológico para el logro de los objetivos propuestos.

Por último, se indaga la visión de los jóvenes del Instituto Comfamiliar, con el fin de lograr un acercamiento a sus intereses y preferencias, así como el tiempo que pueden llegar a dedicar a las RRSS. Al final se obtiene una serie de recomendaciones que podrían aplicarse en el trabajo con esta población identificando sus intereses reales.

II.              DESARROLLO

 

Compartir el contenido personal en las RRSS ha hecho que las formas de intimidad hayan sido reconfiguradas y recortadas por la conexión permanente, donde se comparten contenidos privados o personales a un gran porcentaje de personas. Como menciona Sabater [1], se amplía la identidad pública traduciéndose a una identidad digital.

En un entorno de interconexión soportado por la Internet, que surge casi al tiempo que la generación joven actual, el fácil y rápido acceso a los contenidos es casi inherente a esta, pues conviven con múltiples dispositivos simultáneos; chatean, ven televisión, hacen la tarea, juegan videojuegos en red, etc. Así se sienten en pertenencia, alejados de la cercanía afectiva que implica el cara a cara y que, por el contrario, evita la pantalla [2].

Las nuevas formas de organizar y difundir la información han hecho que, en la actualidad, los usuarios sean al mismo tiempo creadores, lo que les permite tomar el control de la tecnología. Sobre todo, las generaciones nacidas a partir de la década de los 90, procesan rápidamente la información que reciben, principalmente audiovisual; por ser generación visual, estos contenidos son los que más llaman su atención inconscientemente y sin necesidad de reflexionar en el formato.

Es habitual que la generación de los 90 haya crecido en familias con un reducido número de integrantes, muchas veces hijos únicos de una pareja joven donde la mujer también ha sido incorporada a la vida laboral, por lo que ambos padres no han estado muy presentes en el crecimiento de los jóvenes, teniendo como consecuencia cierta independencia a la hora de elegir contenidos o exponerse a los mismos.

En general, los jóvenes por ser nativos digitales se sienten cómodos con elementos de la web 2.0 como el hipertexto, los discursos en diversos formatos (imagen, audio, vídeo), la conexión permanente y un acceso al aprendizaje más libre; a lo largo del tiempo, se ha podido ver cómo los “nativos” se sienten cómodos realizando actividades en red, trabajo en equipo, explorando espacios de entretenimiento, juegos en red en tiempo real, conforman incluso comunidades de aprendizaje.

Para 2014, los dos primeros lugares referentes al uso de redes sociales los ocuparon Facebook y Twitter, sobresaliendo por permitir una alta capacidad de conectividad con los demás usuarios que acceden a la red [3]. La acelerada incorporación de este tipo de medios ha hecho que estas cifras cambien exponencialmente para el 2019, el panorama fue distinto con la llegada de nuevas redes y las preferencias para ese año cambiaron, como se observa en la
figura 1.

Fig. 1. Las apps preferidas de 2019. Tomado de Statista.com.


Según Boyd y Ellison [4], las redes Sociales se pueden definir como aplicaciones que permiten crear perfiles públicos o semipúblicos dentro de un sistema articulado, listas de otros usuarios con los que se comparte una conexión y es posible acceder a la información de otras conexiones hechas por usuarios dentro del sistema. Lo que hace interesante estos sitios es que permiten a los usuarios hacer visible su situación social, lo que puede hacer que individuos, que de otro modo no lo harían, se relacionen.

Robles [5] estableció que los integrantes de las redes sociales cuentan con un conjunto de relaciones dentro de la comunidad, que generan reglas de comportamiento compartidas y aceptadas por los miembros, esto se puede presentar implícita o explícitamente. Como se ha mencionado, la identidad y la sensación de pertenencia son otras de las dimensiones grupales favorecidas por la interacción dentro de la comunidad.

No es de extrañarse entonces que los jóvenes utilicen las redes sociales para sentirse aceptados, pues se ha hecho evidente cómo esta población recurre a Internet para recibir respuestas mayormente positivas de lo que se presenta en su contexto habitual (físico), estando más presentes en el mundo virtual, por lo que se forma así una preferencia por la comunicación en línea sobre la comunicación física.

La vida de los jóvenes se desarrolla en dos ambientes: el virtual (en línea) con los vínculos que se establecen en la red y el real (offline o fuera de línea), en el espacio de las relaciones cara a cara. Los jóvenes tienen la posibilidad de entrar y salir permanentemente de ambos espacios, sin necesidad de distinguir sus fronteras de manera [6].

Según el proyecto de Investigación Escenarios, tecnologías digitales y juventud en Andalucía, el 71,7% de los jóvenes andaluces se da de alta en las redes sociales desde los 12 y 14 años en promedio, se podría decir que es a partir de la pubertad que los jóvenes inician las relaciones online. Según Bohórquez y Rodríguez-Cárdenas [3], en el caso de Colombia, se evidencia que los jóvenes entre los 13 y 18 años tienen como principal actividad, cuando navegan por Internet, ingresar a las redes sociales (Facebook, Skype, salas de chat, etc.), descargan música o películas y hacen uso del e-mail.

Los hombres en mayor medida que las mujeres participan en juegos en red, miran noticias e información general, acceden algunas veces a páginas de sexo, pornografía o videos eróticos e incluso apuestan dinero. Las mujeres en cambio consultan más información para trabajos y tareas; utilizan más el Twitter. El 7,9% de los hombres y el 5,8% de las mujeres comparten videos en YouTube y son usuarios de blogs que alimentan con sus textos.

Al igual que otros países de Latinoamérica, los jóvenes colombianos tienden a adoptar estilos de vida que marquen la diferencia frente a la generación precedente. Si se pregunta por la idea popular sobre estilos de vida de los jóvenes, de inmediato resultan imágenes de gente a la moda, tanto en su forma de vestir como en su corte de cabello, pero también del comportamiento individual, lenguaje y relaciones [3].

Se debe decir que el acceso a estas redes posee aspectos tanto positivos como negativos; por ejemplo, puede potencializar el desempeño de diferentes roles cuando se exploran diversas personificaciones como lo mencionan Bohórquez López y Rodríguez-Cárdenas [3]; quienes encontraron que alguna de las facetas positivas de Internet es la facilidad de comunicación, acceso rápido para contactar con otros usuarios, en especial para las personas que padecen de ansiedad social y la posibilidad de construir y potencializar el desarrollo de habilidades de los usuarios. Estos autores mencionan, en su investigación Percepción de Amistad en Adolescentes: el Papel de las Redes Sociales (Colombia), como aspectos negativos, que se incrementan las actitudes solitarias y la difusión de mensajes ofensivos hacia otros usuarios.

Por su parte, Sánchez, Prendes y Serrano [7] encuentran que también se pueden conformar relaciones poco profundas e impersonales, bajos niveles de conciencia e identidad individual y menos participación social. Existe también poca confianza por la alta posibilidad de encontrar datos personales falsos en los demás usuarios.

Espinar y González [8] observaron otras actividades que adolescentes y jóvenes pueden realizar en Internet más allá de solo diversión; también pueden significar una obligación y necesidad de estar en contacto con sus conocidos, muchos jóvenes han comprendido también que su futuro depende del progreso tecnológico, además, el conocer y dominar esta competencia puede implicar su porvenir social y profesional.

Afortunadamente, los jóvenes usuarios también se interesan por informarse sobre actividades que disfrutan. como conciertos, celebraciones, actividades de diversos intereses, etc. Las plataformas digitales han ido ganando espacio, convirtiéndose en un componente significativo para impulsar y movilizar acciones de carácter político que hoy vinculan a individuos y colectivos que antes no tenían la posibilidad de hacer públicas. Haciendo de la crítica, el apoyo, la expresión y el ataque, se evidencia la toma de la palabra y el ejercicio ciudadano incorporados como prácticas culturales; como lo demuestra Gamboa Rozo [9], al observar las prácticas de participación política de los usuarios de Facebook con relación a las elecciones del año 2014.

El panorama en Colombia, según la firma We Social, analista de comportamientos en Internet, muestra que por lo menos 31 millones de ciudadanos tienen acceso a internet, esto es el 63% de toda la población, aproximadamente; siendo esta misma cantidad de usuarios quienes mantienen actividad en las redes sociales y, en general, quien en Colombia tiene acceso a Internet también hace parte de al menos una red social, así lo reportó el Sistema de Medios Públicos, Señal Colombia [10].

El interés de esta investigación por tener en cuenta la posibilidad de la integración de las redes sociales como un instrumento escolar más parte precisamente de la necesidad formativa de los jóvenes que se refleja en los aspectos comunicativos, de acceso a contenidos de calidad y la formación de criterios y competencias de valor que promuevan el crecimiento personal y grupal de los usuarios de las redes sociales. Según Ferres y Piscitelli [11], la educación mediática debería ser impartida de manera interactiva, participativa, lúdica; profundizando en la experiencia de la interacción con las pantallas más que en discursos largos de conceptos en busca de conclusión o solución. Por ejemplo: “la capacidad de manipular imágenes y sonidos desde la conciencia de cómo se construyen las representaciones de la realizado”, aquí no se requiere un discurso sobre semiótica, sino que se requiere la práctica de dicha manipulación, en el caso del presente ejemplo.

La educación en medios propone un reto ambicioso para la escuela, pues no se habla únicamente de la introducción de los medios en ella, sino que va más allá con la idea de transformar la naturaleza misma de las relaciones que mantienen los jóvenes con los medios de comunicación y la cultura de masas, buscando reflexionar y comprender el fenómeno de estas relaciones ahora virtuales

Fig. 2. Rangos de edad de los encuestados. Elaboración propia.


Si bien existen casos exitosos sobre integración de TIC en ella, la brecha de acceso a estas tecnologías todavía sigue siendo amplia; por lo menos en el caso de Colombia, según la Corporación Colombia Digital [12], solo el 36% de todos los centros públicos científicos y de investigación en el país están conectados a una red nacional de Ciencia y Tecnología y la baja presencia de Internet en las bibliotecas públicas (10 %), donde solo la mitad ofrecen servicio de acceso a Internet, destaca la necesidad de implementar estrategias de uso de estas tecnologías. Para 2019, cerca de 21,7 millones de personas cuenta con acceso a internet en Colombia, frente a 23,8 millones de colombianos que no cuentan con este servicio. Así, se espera que para 2022, por lo menos, 31,8 millones de personas (70% de la población) tenga una conectividad de calidad, afirmó el Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones [13].

Observando lo anterior, esta investigación busca lograr los siguientes objetivos.

 

·       Objetivo general

Conocer los usos y finalidades con las que integran los jóvenes del Instituto Comfamiliar Risaralda las redes sociales en su ambiente social, así como sus posibilidades comunicativas y el nivel formativo que poseen para integrarlas en el plano educativo y social.

 

 

·       Objetivos específicos

o   Identificar el nivel de utilización de las redes sociales por parte de los jóvenes del Instituto Comfamiliar Risaralda.

o   Indagar en las finalidades con las que los jóvenes integran las redes sociales en su vida cotidiana.

o   Identificar las posibilidades de uso de las redes sociales para el fomento de las competencias mediáticas de los jóvenes y las posibilidades de integración en el plano formativo y social.

 

Fig. 3. Dispositivos de acceso a internet. Elaboración propia.


Para dar respuesta, se utilizó un enfoque metodológico mixto de naturaleza descriptivo-interpretativa. Desde esta perspectiva, se entiende que los comportamientos de los usuarios jóvenes en las redes sociales son significativos en la esfera personal y social de los mismos. Se busca cómo caracterizar estos comportamientos en la población observada mediante la aplicación de técnicas mixtas, en este caso, partiendo de la inquietud por clarificar de una manera más precisa los usos que hacen los jóvenes de las redes sociales, pues ofrece un criterio más amplio a la hora de intentar proponer una estrategia significativa en la búsqueda por promover la competencia mediática de estos jóvenes.

La unidad de análisis que se presenta en esta investigación es la utilización de las redes sociales de los jóvenes del Instituto Comfamiliar Risaralda, reconociendo aspectos que se retoman de la propuesta de Bringué, Sádaba y Tolsá [14], donde exponen cinco ejes de actuación con las pantallas:  comunicar, conocer, compartir, divertirse y consumir.

La investigación se enfocó en 103 estudiantes del Instituto Comfamiliar, jornada diurna, 62 mujeres y 41 hombres, elegidos de manera aleatoria, donde participaron de forma voluntaria, quienes hacen parte de los programas de formación ofertados por el Instituto.

 

 

Las técnicas utilizadas corresponden al diseño y aplicación del cuestionario, donde se midió el nivel de utilización de las redes sociales indagando en aspectos como tiempo dedicado, usos, contenidos, gustos, preferencias, medios de acceso y redes sociales más utilizadas.

 

·       Resultados

 

Para el cuestionario se revisaron las categorías de acceso y conectividad, así como la utilización de las redes desde tres aspectos: comunicar, conocer y compartir.

 

Al identificar los dispositivos de acceso a Internet, se observó que los jóvenes presentan una predilección por el teléfono móvil, sobre el computador o dispositivos como las tabletas o similares.

 

Se evidencia cómo Internet ha pasado a formar parte de los hogares y es visto como una necesidad más, así lo evidencia el porcentaje de población estudiantil que para 2016 tenía acceso a Internet desde el hogar; siendo un 87,38% frente al 12,65% que no contaba con acceso. Lo que indica que también los adultos lo ven como una posesión importante, tal vez por el hecho de tener hijos en edad escolar y la posible necesidad de conocer en qué momentos acceden a Internet; evitar riesgos por exponerlos a que se desplacen a un proveedor del servicio de conexión o controlar los contenidos que visitan. Además, los jóvenes poseen cierta libertad de acceso a la red en sus casas, pues, al momento de indagar si navegar en Internet ha sido utilizado como premio o castigo en sus hogares, el 87,38% manifestó que este aspecto no ha sido utilizado de esta forma y que, al contrario, tienen libertad de uso de este servicio.

Respecto a la red, también se muestra la edad promedio de inicio en el manejo de perfiles personales y redes sociales en Internet, la que supera los 15 años; como lo expresa el grupo de encuestados con el 52,43%, quienes afirmaron tener más de 15 cuando abrieron su primera cuenta.

El acceso a Internet y la conectividad no son un inconveniente para estos jóvenes, incluso gozan de una comodidad generalizada en cuanto a la navegación en la red, pues en el ambiente escolar poseen acceso a Internet y la  mayoría accede desde su casa. Aspecto que tuvo que ser reevaluado una vez llegada la pandemia por COVID-19, donde diversas estrategias tuvieron que ser desplegadas para no solo utilizar Internet en casa, sino para enseñar y aprender desde casa, haciendo uso de cualquier medio disponible como WhatsApp, Facebook, Pinterest, aplicativos de Google, Microsoft, Zoom, entre otras herramientas que solo habían sido tenidas en cuenta en espacios muy específicos para el entretenimiento y algunas labores. Lo que supone otros retos frente al tiempo de conectividad, calidad de los contenidos e incluso organización del tiempo para balancear la vida laboral, escolar y familiar en un solo lugar.


Dentro de las redes más utilizadas por los estudiantes se observó una preferencia por Facebook, bastante alejada de Twitter. Se observa cómo nuevas redes surgieron en el panorama de los jóvenes que les permiten elegir a través de cuáles comparten su información, aunque las redes que ofrecen la posibilidad de compartir diversos contenidos, como fotografías, textos, vídeos y contenido más extenso, siguen siendo las favoritas.

Dentro de la utilidad que dan los jóvenes a las redes sociales, se identificó también la posibilidad de aprender, con 18,45%. A los jóvenes también les interesa enterarse de las últimas noticias de sus contactos con el 14,56%, chatear con ellos 12,62% y compartir el contenido propio como fotografías, escritos o videos, 11,65%. También se tienen en cuenta aspectos como la realización de eventos con 5,83%, juegos 1,94% y otras actividades 6,80%. Como se observa, el papel que las redes sociales cumplen en la vida de los jóvenes encuestados ofrece un panorama optimista a primera vista,  pues permite ver la posibilidad de interactuar en diversos espacios con estos jóvenes, fortalecer espacios de encuentro y discusión de interés y cultura general; sobre todo, entender que, más allá de aislarse cuando utilizan sus dispositivos y navegan por sus perfiles y páginas personales, están accediendo de igual forma a la información, se están enterando de la actualidad, aunque sea del círculo más pequeño al que pertenecen.

Fig. 2. Redes sociales más utilizadas por los jóvenes del Instituto Comfamiliar. Elaboración propia


Los jóvenes, por su parte, no consideran que el uso de las redes sociales afecte negativamente sus competencias comunicativas, ortográficas, gramaticales o de expresión oral, pues el 80,58% considera que ninguna de estas competencias ha cambiado por el uso de las redes sociales. Aunque es un porcentaje menor; el 12,62% considera que sus competencias comunicativas sí cambiaron, seguido del nivel ortográfico y gramatical, así como el nivel de expresión oral con un 5,83% y 0,97% respectivamente.

Más de la mitad de los usuarios prefiere utilizar las redes sociales solo en espacios donde pueden hacerlo, pues no acceden a ellas en otros tiempos, como se observa en el 56,31% de jóvenes, frente al 43,69% que accede a ellas en momentos no destinados para esto, siendo un porcentaje importante y abriendo la posibilidad de uso de las redes en cualquier momento. Aspectos interesantes de indagar frente a la pregunta por el uso real de las redes sociales y su aparición en la escuela y especialmente en las aulas de clase: hasta qué punto los docentes manejaban y permitían la entrada de estas a sus clases y por qué razones adoptan o no una posición frente a este tema antes de 2020.

Al hablar del fomento de la competencia mediática a través de las redes sociales, el 58,25% de jóvenes consideraban que sí es posible fomentarla. Surgen expresiones que apoyan la idea de conocer cuáles son los contenidos educativos más adaptables a los formatos utilizados en las redes sociales y llevarlos a las asignaturas del colegio a través de trabajo por proyectos, propuestas comunicativas, creativas e innovadoras o la generación de contenidos que sirvan como formación integral y formación para la vida.  “Difundir la importancia que tienen las Redes, no como un medio solo visual, sino que puede ser didáctico, para aprender”.

En cuanto a las actitudes y roles dentro de las redes sociales por parte de los jóvenes, sus preferencias, comportamientos en el chat y sus relaciones con familiares y amigos dentro de estas, se puede afirmar que sigue teniendo un rasgo preferente la interacción con amigos (comparten otros espacios físicos, se conocen) dentro de las redes sociales, con el 43,69%, seguido por la interacción con familiares con el 33,01%  y, finalmente, se encuentran usuarios que chatean tanto con amigos como familiares y amistades que hacen parte únicamente de su entorno virtual, esto representa el 20,39%. También se afirma que casi todos los participantes se muestran tal y como son cuando utilizan los servicios de chat, solo el 5,83% de encuestados afirmó que a veces ha fingido ser otra persona.

También se confirma que los jóvenes no tienen inconveniente con tener como contactos en sus redes sociales a los miembros de su familia. Pues el 92,23% frente al 7,77% manifiesta tenerlos como contactos, lo que deja de lado el hecho de querer restringir cierta información a los miembros de su familia. Sería importante indagar sobre este aspecto, ya que puede deberse a diversas razones, por un lado, el desconocimiento de los más adultos sobre el manejo de las redes, el nivel de comunicación de los jóvenes con los familiares que poseen perfiles virtuales y, sobre todo, el tipo de contenidos que comparten y con quienes lo comparten, además de otros aspectos.

Finalmente, los jóvenes reconocen la importancia de contactarse en las redes sociales con personas que publican boletines y contenidos en espacios destinados para ello, es decir, en la medida en que se siga a otros usuarios que publican contenido educativo o informativo, se puede promover la competencia mediática y el uso de las redes sociales para aspectos académicos.

 

III.            CONCLUSIONES

 

·     Referente al conocimiento de políticas de uso y los riesgos de las redes sociales, se identifica que el 61,17% de estudiantes encuestados ha recibido algún tipo de formación frente al uso adecuado de las redes sociales. Adicionalmente, el 75,73% afirma tener conocimiento sobre estas políticas de las redes que maneja. Esto podrá ser aprovechado para mantener una formación continua en torno al fortalecimiento de competencias comunicativas, desarrollo de inteligencias múltiples, inteligencia emocional, pensamiento crítico, pero también competencias mediáticas, digitales, así como de búsqueda y gestión de la información.

·     Hay un panorama expuesto sobre las posibilidades de integración de las redes sociales en espacios educativos formales, siempre y cuando los contenidos se puedan adaptar a las formas comunicativas de dichas redes sin perder su validez en el logro de los objetivos pedagógicos. Por otro lado, se necesita el compromiso de los formadores, quienes son el enlace vital escuela-estudiantes. Haciendo imperativo, sobre todo ahora, implementar protocolos y rutas de acción que permitan mantener la calidad de los contenidos en los espacios de aprendizaje virtual. Estas actividades deben quedar implementadas en los planes operativos escolares y generar espacios para la puesta en común, además de potenciar estas habilidades.

·     Los jóvenes del Instituto Comfamiliar poseen, en términos generales, amplias posibilidades de utilización de las redes sociales, el acceso a Internet no es un aspecto problemático para ellos ni en casa ni en la escuela. Las preferencias por el teléfono móvil generan un tono más íntimo frente a la navegación en las redes, pues, adicionalmente, prefieren la privacidad de su habitación para consultar sus redes sociales y chatear en ellas. Este tono más personal se evidencia también por la cantidad de tiempo que dedican tanto a navegar en Internet como en las redes sociales. Lo que pone de manifiesto la importancia de establecer una organización de horarios y tiempos de utilización según se requiera, generando estrategias que permitan integrar actividades en proyectos más amplios que, tal vez, integren varias áreas de conocimiento, además, permitan hacer procesos más efectivos y productos más significativos para la comunidad.

·     Los chicos manifiestan que sus comportamientos, lenguaje, aspectos escriturales, etc., se mantienen iguales con la aparición de las redes sociales en sus vidas. La implementación de estos medios en el aula hará que las habilidades se mantengan e incluso se incrementen, aunque es un aspecto que no se debe olvidar y, al contrario, se debe seguir fortaleciendo, la capacidad de síntesis y comunicación efectiva podrán ser habilidades por cultivar, así como las habilidades tecnológicas en el manejo de dispositivos y conexiones que permitan nuevas maneras de comunicación o transmisión de contenidos.

·     La utilización real que los jóvenes daban a las redes sociales era mayoritariamente por diversión y entretenimiento, informarse de las últimas noticias de sus contactos y familiares. Ahora las redes sociales van más allá, sirviendo como herramienta de organización, recordatorio o reforzamiento de grupos de estudio. Aunque sigue siendo un terreno inexplorado y donde se considera de gran importancia avanzar en la definición de usos e integración de los medios digitales no solo a nivel operativo, sino también estratégico desde el diseño de metodologías, espacios de difusión y creación, apertura de espacios disruptivos para la innovación educativa, entre otros.

·     Los jóvenes gozan de una amplia libertad en el manejo de las redes sociales, pues ninguno posee ni manifestó haber tenido restricciones para acceder a Internet, al contrario, se encuentran dotados de dispositivos que facilitan el acceso desde cualquier parte; lo que podrá permitir la exploración sincrónica y asincrónica desde múltiples sitios de conexión, ya no solamente el aula de clase como tuvo que vivirse durante el confinamiento del 2020, lo que ha dejado un nuevo panorama con una ardua tarea por realizar.

·     Es necesario profundizar y promover la competencia mediática en los docentes y comunidad educativa en general, para estar en la capacidad de innovar en el desarrollo de sus clases y en la utilización de herramientas para lograrlo. No bastará con una capacitación aislada, es importante un espacio que permita fortalecer esta competencia a través de la práctica permanente y la actualización constante, de manera que se encuentren alineados a los lenguajes y medios donde se desenvuelven los jóvenes.

 

IV.      RECOMENDACIONES

 

·     Considerar la idea de articular el uso de las redes sociales en el ambiente escolar, es decir, impactar a los jóvenes entendiendo sus mensajes y su modo de comunicación e interacción en estas redes, no cambiando el objetivo de formación de las asignaturas, sino utilizando nuevos medios y maneras de comunicar como la fotografía, el reportaje, los grupos en RRSS, etc., que permitan el logro de estos objetivos a través de la adaptación de dichas herramientas al objetivo educativo.

·     A nivel directivo, es importante que se generen planes de formación y didácticas de integración de las tecnologías digitales en el aula, donde los docentes sean acompañados en la trasformación de contenidos y diseño de recursos digitales para el desarrollo de sus clases en espacios virtuales y físicos.

·     Es importante que, antes de realizar un trabajo de investigación bajo la misma línea del presente proyecto, se establezca una muestra más amplia que abarque significativamente a toda la población estudiantil, docentes, colaboradores y comunidad educativa en general, con el fin de realizar una caracterización profunda de esta población. Conocer las necesidades no solo educativas, sino comunicativas y formativas de los estudiantes, contribuirá a realizar estudios de impacto.

·     Frente a las interacciones que se dan en las redes sociales entre los jóvenes con sus familiares y amigos, puede ser importante conocer cuáles son las dinámicas de interacción que mantienen estos grupos, cómo son las relaciones que se forman y se mantienen, cómo se ven influenciadas y por cuáles aspectos, además, si existen espacios de diálogo sobre los contenidos o información que llega.

·     Se observa que la mayoría de los jóvenes están abiertos a incorporar al ambiente escolar elementos de la web 2.0 y redes sociales, de hecho, hay algunos docentes que incorporan en sus clases estas herramientas. Cabe, en este caso, indagar por la labor que desempeñan estos docentes frente al uso de la red para el desarrollo de sus clases, ¿cuál es la metodología empleada?, ¿contribuye a la formación de audiencias competentes frente a los medios?, ¿cuál es el nivel de integración de las redes sociales y la Web 2.0 con el contenido curricular?, entre muchos otros tópicos que es posible indagar en este aspecto.

·     Aprovechar la disposición de los estudiantes y su gusto innato por las RRSS para propiciar espacios de fortalecimiento de las competencias y habilidades para la vida, empoderamiento y apropiarse de los medios de comunicación, como una plataforma de expresión e inclusión, que permita cerrar brechas de acceso a la tecnología y la información. Donde se incluyan espacios virtuales para promover y difundir contenidos producidos por la comunidad educativa.

·     Generar programas educativos y proyectos pedagógicos que promuevan la utilización de las redes sociales y herramientas web 2.0 en los contenidos de las clases para el logro de la competencia mediática, donde tanto jóvenes como docentes tengan un alto nivel y se vean motivados a promover estos espacios de construcción, reflexión y crítica para los jóvenes, es decir, que hagan uso adecuado, eficaz y práctico de los recursos disponibles en el Instituto, ya que se evidencia que la comunidad cuenta con acceso a Internet, equipos informáticos y TIC destinados para su uso en el ambiente escolar.

·     Un aspecto importante sería observar hasta qué punto los docentes del Instituto Comfamiliar integran o utilizan la web 2.0 y las redes sociales para el desarrollo de sus clases, si lo hacen, ¿cuál es el impacto en el aprendizaje del estudiante? ¿Contribuye a fortalecer la competencia                          mediática y digital en los jóvenes?

·     La incorporación de actividades curriculares que fomenten las competencias mediáticas y digitales en toda la comunidad educativa y la construcción de grupos de audiencias prosumidoras (consumidores y productores de contenidos) en el Instituto Comfamiliar.

·     La competencia mediática y digital debe hacer parte del currículo escolar, entendiendo este aspecto desde las institución educativa, los docentes y los estudiantes.

·     La transversalización del currículo escolar por las herramientas web 2.0 que brinden al docente y al estudiante herramientas útiles para el desarrollo de los contenidos, sin perder la rigurosidad y cientificidad de los contenidos, permitiendo la actualización permanente en red, la ampliación de redes escolares, educativas e institucionales y el fortalecimiento de la innovación al interior de la institución.

 

V.             REFERENCIAS

 

[1] Sabater, C. “La vida privada en la sociedad digital. La exposición pública de los jóvenes en Internet” Aposta. Revista de Ciencias Sociales, No. 61, 2014. Disponible: http://www.apostadigital.com/revistav3/hemeroteca/csabater.pdf

[2] Vuanello, R. “La interpretación de los docentes sobre la seguridad de los jóvenes en el uso de las TIC”. Perspectivas en psicología, No. 9, pp. 24-30, 2012.

[3] C. Bohórquez, D. E. Rodríguez-Cárdenas. (2014). Percepción de amistad en adolescentes: el papel de las redes sociales. Revista Colombiana de Psicología. [Online].  23, pp. 325-338. Disponible: https://www.redalyc.org/pdf/804/80434236007.pdf

[4] D. Boyd y N. Ellison. (2008). Social Network Sites: Definition, History, and Scholarship. Journal of Computer-Mediated Communication, pp. 210-230. Disponible: t.ly/Bu7F

[5] S. de Marco, «Ciudadanía digital. Una introducción a un nuevo concepto de ciudadano. José Manuel Robles. Barcelona: Editorial UOC, 2009, RES, n. º 11, ene. 2009.

[6] R. Morduchowicz, Los adolescentes y las redes sociales. Foro de Cultura Económica, 2012.

                                                                                   redes sociales. Revista Colombiana de Psicología, 23, 325-338.

[7] M. del M. Sánchez Vera, M. P. Prendes Espinosa, y J. L. Serrano Sánchez, «Modelos de interacción de los adolescentes en contextos presenciales y virtuales», Edutec-e, n. º 35, p. a158, mar. 2011.

[8] E. Espinar Ruiz y M. González Río, Revista Feminismos, 14th ed. Alicante: Universidad de Alicante, 2009, pp. 87-106.

[9] V. Gamboa Rozo, Prácticas de participación política de los usuarios de la Red Social Facebook con relación a las elecciones del año 2014. Pereira: Universidad Tecnológica de Pereira, 2014. Disponible: http://repositorio.utp.edu.co/dspace/bitstream/handle/11059/5549/30223G192.pdf?sequence=1

[10] Así usamos los colombianos las Redes Sociales para hacer política. Colombia: Señal Colombia, 2018.

[11] J. Ferrés y A. Piscitelli, "La competencia mediática: propuesta articulada de dimensiones e indicadores", Comunicar, no. 38, pp. 75-83, 2012.

[12] Medición brecha digital regional. Bogotá: Ministerio de las Tecnologías y las Comunicaciones, 2014.

[13] Plan TIC 2018-2022 Bogotá: Ministerio de las Tecnologías y las Comunicaciones, 2018.

[14] X. Bringué y C. Sádaba-Chalezquer, La generación interactiva en España. Niños y adolescentes ante las pantallas., 22° ed. Universidad de Navarra, 2009. Disponible: https://dadun.unav.edu/handle/10171/17155

[15] M. Espinosa y J. Rubio-Romero, Snapchat o el impacto del contenido efímero. [en línea] Academia.edu. Disponible en: https://www.academia.edu/35319233/Snapchat_o_el_impacto_del_contenido_efimero

[16] "Infografía: Las apps más descargadas en lo que va de año", Statista Infografías, 2020. [Online]. Disponible: https://es.statista.com/grafico/17955/apps-mas-descargadas-en-espana-en-2019/.