Redes sociales y jóvenes. Análisis de usos y niveles de integración en
el Instituto Comfamiliar Risaralda (Colombia).
Social
Media and Youth. Analysis of uses and levels of integration at the Comfamiliar Risaralda Institute (Colombia).
Carolina
Mejía Caro
Instituto de Capacitación Comfamiliar,
Pereira, Colombia
Fecha de recibido: 09 de octubre 2020
Fecha de aceptado: 07 de diciembre 2020
Resumen.
Partiendo de la
necesidad de conocer cómo integran los jóvenes del Instituto Comfamiliar
Risaralda (Pereira, Colombia) las redes sociales (RRSS) en su contexto
familiar, social y educativo, en el presente artículo se realiza un análisis de
uso y niveles de integración. De igual forma, este trabajo permitirá
identificar posibilidades de incorporación de las RRSS en las aulas de clase,
así como conocer información asociada a la percepción docente frente a su uso
por parte de los jóvenes. Se utilizó una metodología mixta de naturaleza
descriptiva interpretativa, recopilando información de 103 jóvenes a través de
cuestionario. Se obtiene, entre otros resultados, que los jóvenes no
consideraban que las RRSS pudieran usarse para la educación, utilizándolas para
ocio y entretenimiento. Lo que ha venido cambiando paulatinamente y que, sumado
a la situación de salud mundial de 2020, confirma la necesidad de profundizar
la conceptualización de las RRSS y su incorporación en el ambiente educativo,
promoviendo una agenda académica con miras en fortalecer la competencia digital
y mediática tanto en jóvenes como en las comunidades educativas. Por otro lado,
generar planes de formación sobre competencia mediática tanto de jóvenes como
de docentes.
Palabras clave: ciudadanía digital, competencia mediática,
comunicación de masas, jóvenes, redes sociales, tecnologías de la información y
la comunicación TIC.
Abstract-
Starting from the need to know how the
young people of the Risaralda Comfamiliar Institute
(Pereira, Colombia) integrate Social Networks (RRSS) in their family, social
and educational context; In this article an analysis of use and integration
levels is carried out. In the same way, this work will allow us to identify
possibilities of incorporation of the Social Networks in the classrooms, as
well as to know information associated to the teaching perception regarding its
use by young people. A mixed descriptive-interpretive methodology was used,
collecting information from 103 young people through a questionnaire.
Obtaining, among other results, that young people did not consider that the
Social Networks could be used for education, using them for leisure and
entertainment. This has been changing gradually and that, added to the global
health situation of 2020, confirms the need to deepen the conceptualization of
social media and their incorporation into the educational environment,
promoting an academic agenda with a view to strengthening digital and media
competence both in young people as in educational communities. On the other
hand, generate training plans on media competence for both young people and
teachers.
Key Word —Digital citizenship, information and
communication technologies, mass communication, media competition, social
networks, youth.
El permanente acceso a redes sociales (RRSS) y
perfiles donde se pueden compartir, reproducir e incluso producir contenidos es
una cuestión natural cuando se habla de la población joven; a quienes se ve
empoderados de sus dispositivos móviles y casi en perfecto dominio de ellos,
así como las redes virtuales de las que hacen parte.
En un año en que las acostumbradas estructuras
fueron transformadas a causa de la pandemia COVID-19, las actividades
familiares-laborales-escolares se han encontrado en el mismo espacio e incluso
en los mismos horarios. El auge de las herramientas tecnológicas y su incursión
cada vez mayor en ambientes cotidianos, sumados a la experiencia del año 2020,
hacen más evidente la necesidad de conocer más allá de la superficialidad los
alcances de estas tecnologías e indagar por sus consecuencias inmediatas y
posteriores, que ya se viven.
Surge entonces un primer interrogante buscando
identificar cómo estas transformaciones afectan a los jóvenes del Instituto Comfamiliar Risaralda, a través de un acercamiento a los
usos reales que dan a estas redes y su nivel de utilización con miras en
proponer acciones que apunten al uso apropiado no solo como medios de
comunicación e información, sino como herramientas para la investigación y el
aprendizaje.
En esta investigación, se eligió una muestra
aleatoria simple de 103 estudiantes pertenecientes al Instituto mencionado. Se utilizó un enfoque metodológico mixto
de naturaleza descriptivo-interpretativa, entendiendo que los comportamientos
de los usuarios jóvenes en las redes sociales son significativos en la esfera
personal y social de los mismos, se busca, entonces, cómo caracterizar estos
comportamientos en la población, teniendo en cuenta, además, la influencia que ya
tienen desde los ámbitos culturales, sociopolíticos y económicos que, al ser
identificados, permitirán tener un panorama más amplio y proponer unas
estrategias efectivas para la integración y usos de las RRSS en la educación.
En este documento, el lector encontrará una
aproximación histórica a través de la cual se observan algunos usos
identificados por los jóvenes en cuanto a las tecnologías digitales y algunas
RRSS. Teniendo una ampliación del diseño metodológico para el logro de los
objetivos propuestos.
Por último, se indaga la visión de los jóvenes del
Instituto Comfamiliar, con el fin de lograr un
acercamiento a sus intereses y preferencias, así como el tiempo que pueden
llegar a dedicar a las RRSS. Al final se obtiene una serie de recomendaciones
que podrían aplicarse en el trabajo con esta población identificando sus
intereses reales.
Compartir el contenido personal en las RRSS ha hecho
que las formas de intimidad hayan sido reconfiguradas y recortadas por la
conexión permanente, donde se comparten contenidos privados o personales a un
gran porcentaje de personas. Como menciona Sabater [1], se amplía la identidad
pública traduciéndose a una identidad digital.
En
un entorno de interconexión soportado por la Internet, que surge casi al tiempo
que la generación joven actual, el fácil y rápido acceso a los contenidos es
casi inherente a esta, pues conviven con múltiples dispositivos simultáneos;
chatean, ven televisión, hacen la tarea, juegan videojuegos en red, etc. Así se
sienten en pertenencia, alejados de la cercanía afectiva que implica el cara a
cara y que, por el contrario, evita la pantalla [2].
Las nuevas formas de organizar y
difundir la información han hecho que, en la actualidad, los usuarios sean al
mismo tiempo creadores, lo que les permite tomar el control de la tecnología.
Sobre todo, las generaciones nacidas a partir de la década de los 90, procesan
rápidamente la información que reciben, principalmente audiovisual; por ser
generación visual, estos contenidos son los que más llaman su atención
inconscientemente y sin necesidad de reflexionar en el formato.
Es habitual que la generación de los 90
haya crecido en familias con un reducido número de integrantes, muchas veces
hijos únicos de una pareja joven donde la mujer también ha sido incorporada a
la vida laboral, por lo que ambos padres no han estado muy presentes en el
crecimiento de los jóvenes, teniendo como consecuencia cierta independencia a
la hora de elegir contenidos o exponerse a los mismos.
En general, los jóvenes por ser nativos
digitales se sienten cómodos con elementos de la web 2.0 como el hipertexto,
los discursos en diversos formatos (imagen, audio, vídeo), la conexión
permanente y un acceso al aprendizaje más libre; a lo largo del tiempo, se ha
podido ver cómo los “nativos” se sienten cómodos realizando actividades en red,
trabajo en equipo, explorando espacios de entretenimiento, juegos en red en
tiempo real, conforman incluso comunidades de aprendizaje.
Para 2014, los dos primeros lugares
referentes al uso de redes sociales los ocuparon Facebook y Twitter,
sobresaliendo por permitir una alta capacidad de conectividad con los demás
usuarios que acceden a la red [3]. La acelerada incorporación de este tipo de
medios ha hecho que estas cifras cambien exponencialmente para el 2019, el
panorama fue distinto con la llegada de nuevas redes y las preferencias para
ese año cambiaron, como se observa en la
figura 1.
Fig. 1. Las apps preferidas de 2019. Tomado de
Statista.com.
Según
Boyd y Ellison [4], las redes Sociales se pueden definir como aplicaciones que
permiten crear perfiles públicos o semipúblicos dentro de un sistema
articulado, listas de otros usuarios con los que se comparte una conexión y es
posible acceder a la información de otras conexiones hechas por usuarios dentro
del sistema. Lo que hace interesante estos sitios es que permiten a los
usuarios hacer visible su situación social, lo que puede hacer que individuos,
que de otro modo no lo harían, se relacionen.
Robles
[5] estableció que los integrantes de las redes sociales cuentan con un
conjunto de relaciones dentro de la comunidad, que generan reglas de
comportamiento compartidas y aceptadas por los miembros, esto se puede
presentar implícita o explícitamente. Como se ha mencionado, la identidad y la
sensación de pertenencia son otras de las dimensiones grupales favorecidas por
la interacción dentro de la comunidad.
No
es de extrañarse entonces que los jóvenes utilicen las redes sociales para
sentirse aceptados, pues se ha hecho evidente cómo esta población recurre a
Internet para recibir respuestas mayormente positivas de lo que se presenta en
su contexto habitual (físico), estando más presentes en el mundo virtual, por
lo que se forma así una preferencia por la comunicación en línea sobre la
comunicación física.
La
vida de los jóvenes se desarrolla en dos ambientes: el virtual (en línea) con
los vínculos que se establecen en la red y el real (offline o fuera de
línea), en el espacio de las relaciones cara a cara. Los jóvenes tienen la
posibilidad de entrar y salir permanentemente de ambos espacios, sin necesidad
de distinguir sus fronteras de manera [6].
Según
el proyecto de Investigación Escenarios, tecnologías digitales y juventud en
Andalucía, el 71,7% de los jóvenes andaluces se da de alta en las redes
sociales desde los 12 y 14 años en promedio, se podría decir que es a partir de
la pubertad que los jóvenes inician las relaciones online. Según
Bohórquez y Rodríguez-Cárdenas [3], en el caso de Colombia, se evidencia que
los jóvenes entre los 13 y 18 años tienen como principal actividad, cuando
navegan por Internet, ingresar a las redes sociales (Facebook, Skype, salas de
chat, etc.), descargan música o películas y hacen uso del e-mail.
Los
hombres en mayor medida que las mujeres participan en juegos en red, miran
noticias e información general, acceden algunas veces a páginas de sexo,
pornografía o videos eróticos e incluso apuestan dinero. Las mujeres en cambio
consultan más información para trabajos y tareas; utilizan más el Twitter. El
7,9% de los hombres y el 5,8% de las mujeres comparten videos en YouTube y son
usuarios de blogs que alimentan con sus textos.
Al
igual que otros países de Latinoamérica, los jóvenes colombianos tienden a
adoptar estilos de vida que marquen la diferencia frente a la generación
precedente. Si se pregunta por la idea popular sobre estilos de vida de los
jóvenes, de inmediato resultan imágenes de gente a la moda, tanto en su forma
de vestir como en su corte de cabello, pero también del comportamiento
individual, lenguaje y relaciones [3].
Se
debe decir que el acceso a estas redes posee aspectos tanto positivos como
negativos; por ejemplo, puede potencializar el desempeño de diferentes roles
cuando se exploran diversas personificaciones como lo mencionan Bohórquez López
y Rodríguez-Cárdenas [3]; quienes encontraron que alguna de las facetas
positivas de Internet es la facilidad de comunicación, acceso rápido para
contactar con otros usuarios, en especial para las personas que padecen de
ansiedad social y la posibilidad de construir y potencializar el desarrollo de
habilidades de los usuarios. Estos autores mencionan, en su investigación Percepción
de Amistad en Adolescentes: el Papel de las Redes Sociales (Colombia), como
aspectos negativos, que se incrementan las actitudes solitarias y la difusión
de mensajes ofensivos hacia otros usuarios.
Por
su parte, Sánchez, Prendes y Serrano [7] encuentran que también se pueden
conformar relaciones poco profundas e impersonales, bajos niveles de conciencia
e identidad individual y menos participación social. Existe también poca
confianza por la alta posibilidad de encontrar datos personales falsos en los
demás usuarios.
Espinar
y González [8] observaron otras actividades que adolescentes y jóvenes pueden
realizar en Internet más allá de solo diversión; también pueden significar una
obligación y necesidad de estar en contacto con sus conocidos, muchos jóvenes
han comprendido también que su futuro depende del progreso tecnológico, además,
el conocer y dominar esta competencia puede implicar su porvenir social y
profesional.
Afortunadamente,
los jóvenes usuarios también se interesan por informarse sobre actividades que
disfrutan. como conciertos, celebraciones, actividades de diversos intereses,
etc. Las plataformas digitales han ido ganando espacio, convirtiéndose en un
componente significativo para impulsar y movilizar acciones de carácter
político que hoy vinculan a individuos y colectivos que antes no tenían la
posibilidad de hacer públicas. Haciendo de la crítica, el apoyo, la expresión y
el ataque, se evidencia la toma de la palabra y el ejercicio ciudadano
incorporados como prácticas culturales; como lo demuestra Gamboa Rozo [9], al
observar las prácticas de participación política de los usuarios de Facebook
con relación a las elecciones del año 2014.
El
panorama en Colombia, según la firma We Social, analista de comportamientos en
Internet, muestra que por lo menos 31 millones de ciudadanos tienen acceso a
internet, esto es el 63% de toda la población, aproximadamente; siendo esta
misma cantidad de usuarios quienes mantienen actividad en las redes sociales y,
en general, quien en Colombia tiene acceso a Internet también hace parte de al
menos una red social, así lo reportó el Sistema de Medios Públicos, Señal
Colombia [10].
El
interés de esta investigación por tener en cuenta la posibilidad de la
integración de las redes sociales como un instrumento escolar más parte
precisamente de la necesidad formativa de los jóvenes que se refleja en los
aspectos comunicativos, de acceso a contenidos de calidad y la formación de
criterios y competencias de valor que promuevan el crecimiento personal y
grupal de los usuarios de las redes sociales. Según Ferres y Piscitelli [11],
la educación mediática debería ser impartida de manera interactiva,
participativa, lúdica; profundizando en la experiencia de la interacción con
las pantallas más que en discursos largos de conceptos en busca de conclusión o
solución. Por ejemplo: “la capacidad de manipular imágenes y sonidos desde la
conciencia de cómo se construyen las representaciones de la realizado”, aquí no
se requiere un discurso sobre semiótica, sino que se requiere la práctica de
dicha manipulación, en el caso del presente ejemplo.
La educación
en medios propone un reto ambicioso para la escuela, pues no se habla
únicamente de la introducción de los medios en ella, sino que va más allá con
la idea de transformar la naturaleza misma de las relaciones que mantienen los
jóvenes con los medios de comunicación y la cultura de masas, buscando
reflexionar y comprender el fenómeno de estas relaciones ahora virtuales
Fig. 2. Rangos de edad de los encuestados. Elaboración propia.
Si bien existen casos exitosos
sobre integración de TIC en ella, la brecha de acceso a estas tecnologías
todavía sigue siendo amplia; por lo menos en el caso de Colombia, según la
Corporación Colombia Digital [12], solo el 36% de todos los centros públicos
científicos y de investigación en el país están conectados a una red nacional
de Ciencia y Tecnología y la baja presencia de Internet en las bibliotecas
públicas (10 %), donde solo la mitad ofrecen servicio de acceso a Internet,
destaca la necesidad de implementar estrategias de uso de estas tecnologías.
Para 2019, cerca de 21,7 millones de personas cuenta con acceso a internet en
Colombia, frente a 23,8 millones de colombianos que no cuentan con este
servicio. Así, se espera que para 2022, por lo menos, 31,8 millones de personas
(70% de la población) tenga una conectividad de calidad, afirmó el Ministerio
de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones [13].
Observando
lo anterior, esta investigación busca lograr los siguientes objetivos.
·
Objetivo
general
Conocer los usos y finalidades con las
que integran los jóvenes del Instituto Comfamiliar Risaralda las redes sociales
en su ambiente social, así como sus posibilidades comunicativas y el nivel
formativo que poseen para integrarlas en el plano educativo y social.
·
Objetivos
específicos
o
Identificar
el nivel de utilización de las redes sociales por parte de los jóvenes del
Instituto Comfamiliar Risaralda.
o
Indagar
en las finalidades con las que los jóvenes integran las redes sociales en su
vida cotidiana.
o
Identificar
las posibilidades de uso de las redes sociales para el fomento de las
competencias mediáticas de los jóvenes y las posibilidades de integración en el
plano formativo y social.
Fig. 3. Dispositivos de acceso a internet. Elaboración propia.
Para dar respuesta, se utilizó un
enfoque metodológico mixto de naturaleza descriptivo-interpretativa. Desde esta
perspectiva, se entiende que los comportamientos de los usuarios jóvenes en las
redes sociales son significativos en la esfera personal y social de los mismos.
Se busca cómo caracterizar estos comportamientos en la población observada
mediante la aplicación de técnicas mixtas, en este caso, partiendo de la
inquietud por clarificar de una manera más precisa los usos que hacen los
jóvenes de las redes sociales, pues ofrece un criterio más amplio a la hora de
intentar proponer una estrategia significativa en la búsqueda por promover la
competencia mediática de estos jóvenes.
La
unidad de análisis que se presenta en esta investigación es la utilización de
las redes sociales de los jóvenes del Instituto Comfamiliar Risaralda,
reconociendo aspectos que se retoman de la propuesta de Bringué, Sádaba y Tolsá
[14], donde exponen cinco ejes de actuación con las pantallas: comunicar, conocer, compartir, divertirse y
consumir.
La
investigación se enfocó en 103 estudiantes del Instituto Comfamiliar, jornada
diurna, 62 mujeres y 41 hombres, elegidos de manera aleatoria, donde
participaron de forma voluntaria, quienes hacen parte de los programas de
formación ofertados por el Instituto.
Las
técnicas utilizadas corresponden al diseño y aplicación del cuestionario, donde
se midió el nivel de utilización de las redes sociales indagando en aspectos
como tiempo dedicado, usos, contenidos, gustos, preferencias, medios de acceso
y redes sociales más utilizadas.
·
Resultados
Para
el cuestionario se revisaron las categorías de acceso y conectividad, así como
la utilización de las redes desde tres aspectos: comunicar, conocer y
compartir.
Al identificar los dispositivos de acceso a Internet, se
observó que los jóvenes presentan una predilección por el teléfono móvil, sobre
el computador o dispositivos como las tabletas o similares.
Se
evidencia cómo Internet ha pasado a formar parte de los hogares y es visto como
una necesidad más, así lo evidencia el porcentaje de población estudiantil que
para 2016 tenía acceso a Internet desde el hogar; siendo un 87,38% frente al
12,65% que no contaba con acceso. Lo que indica que también los adultos lo ven
como una posesión importante, tal vez por el hecho de tener hijos en edad
escolar y la posible necesidad de conocer en qué momentos acceden a Internet;
evitar riesgos por exponerlos a que se desplacen a un proveedor del servicio de
conexión o controlar los contenidos que visitan. Además, los jóvenes poseen
cierta libertad de acceso a la red en sus casas, pues, al momento de indagar si
navegar en Internet ha sido utilizado como premio o castigo en sus hogares, el
87,38% manifestó que este aspecto no ha sido utilizado de esta forma y que, al
contrario, tienen libertad de uso de este servicio.
Respecto
a la red, también se muestra la edad promedio de inicio en el manejo de
perfiles personales y redes sociales en Internet, la que supera los 15 años;
como lo expresa el grupo de encuestados con el 52,43%, quienes afirmaron tener
más de 15 cuando abrieron su primera cuenta.
El
acceso a Internet y la conectividad no son un inconveniente para estos jóvenes,
incluso gozan de una comodidad generalizada en cuanto a la navegación en la
red, pues en el ambiente escolar poseen acceso a Internet y la mayoría accede desde su casa. Aspecto que
tuvo que ser reevaluado una vez llegada la pandemia por COVID-19, donde
diversas estrategias tuvieron que ser desplegadas para no solo utilizar
Internet en casa, sino para enseñar y aprender desde casa, haciendo uso de
cualquier medio disponible como WhatsApp, Facebook, Pinterest, aplicativos de
Google, Microsoft, Zoom, entre otras herramientas que solo habían sido tenidas
en cuenta en espacios muy específicos para el entretenimiento y algunas
labores. Lo que supone otros retos frente al tiempo de conectividad, calidad de
los contenidos e incluso organización del tiempo para balancear la vida
laboral, escolar y familiar en un solo lugar.
Dentro de las redes más utilizadas
por los estudiantes se observó una preferencia por Facebook, bastante alejada
de Twitter. Se observa cómo nuevas redes surgieron en el panorama de los
jóvenes que les permiten elegir a través de cuáles comparten su información,
aunque las redes que ofrecen la posibilidad de compartir diversos contenidos,
como fotografías, textos, vídeos y contenido más extenso, siguen siendo las
favoritas.
Dentro
de la utilidad que dan los jóvenes a las redes sociales, se identificó también
la posibilidad de aprender, con 18,45%. A los jóvenes también les interesa
enterarse de las últimas noticias de sus contactos con el 14,56%, chatear con
ellos 12,62% y compartir el contenido propio como fotografías, escritos o
videos, 11,65%. También se tienen en cuenta aspectos como la realización de
eventos con 5,83%, juegos 1,94% y otras actividades 6,80%. Como se observa, el
papel que las redes sociales cumplen en la vida de los jóvenes encuestados
ofrece un panorama optimista a primera vista,
pues permite ver la posibilidad de interactuar en diversos espacios con
estos jóvenes, fortalecer espacios de encuentro y discusión de interés y
cultura general; sobre todo, entender que, más allá de aislarse cuando utilizan
sus dispositivos y navegan por sus perfiles y páginas personales, están
accediendo de igual forma a la información, se están enterando de la
actualidad, aunque sea del círculo más pequeño al que pertenecen.
Fig. 2. Redes sociales más utilizadas por los
jóvenes del Instituto Comfamiliar. Elaboración
propia
Los jóvenes, por su parte, no
consideran que el uso de las redes sociales afecte negativamente sus
competencias comunicativas, ortográficas, gramaticales o de expresión oral,
pues el 80,58% considera que ninguna de estas competencias ha cambiado por el uso
de las redes sociales. Aunque es un porcentaje menor; el 12,62% considera que
sus competencias comunicativas sí cambiaron, seguido del nivel ortográfico y
gramatical, así como el nivel de expresión oral con un 5,83% y 0,97%
respectivamente.
Más
de la mitad de los usuarios prefiere utilizar las redes sociales solo en
espacios donde pueden hacerlo, pues no acceden a ellas en otros tiempos, como
se observa en el 56,31% de jóvenes, frente al 43,69% que accede a ellas en
momentos no destinados para esto, siendo un porcentaje importante y abriendo la
posibilidad de uso de las redes en cualquier momento. Aspectos interesantes de
indagar frente a la pregunta por el uso real de las redes sociales y su
aparición en la escuela y especialmente en las aulas de clase: hasta qué punto
los docentes manejaban y permitían la entrada de estas a sus clases y por qué
razones adoptan o no una posición frente a este tema antes de 2020.
Al
hablar del fomento de la competencia mediática a través de las redes sociales,
el 58,25% de jóvenes consideraban que sí es posible fomentarla. Surgen
expresiones que apoyan la idea de conocer cuáles son los contenidos educativos
más adaptables a los formatos utilizados en las redes sociales y llevarlos a
las asignaturas del colegio a través de trabajo por proyectos, propuestas
comunicativas, creativas e innovadoras o la generación de contenidos que sirvan
como formación integral y formación para la vida. “Difundir la importancia que tienen las
Redes, no como un medio solo visual, sino que puede ser didáctico, para
aprender”.
En
cuanto a las actitudes y roles dentro de las redes sociales por parte de los
jóvenes, sus preferencias, comportamientos en el chat y sus relaciones con
familiares y amigos dentro de estas, se puede afirmar que sigue teniendo un
rasgo preferente la interacción con amigos (comparten otros espacios físicos,
se conocen) dentro de las redes sociales, con el 43,69%, seguido por la
interacción con familiares con el 33,01%
y, finalmente, se encuentran usuarios que chatean tanto con amigos como
familiares y amistades que hacen parte únicamente de su entorno virtual, esto
representa el 20,39%. También se afirma que casi todos los participantes se
muestran tal y como son cuando utilizan los servicios de chat, solo el 5,83% de
encuestados afirmó que a veces ha fingido ser otra persona.
También
se confirma que los jóvenes no tienen inconveniente con tener como contactos en
sus redes sociales a los miembros de su familia. Pues el 92,23% frente al 7,77%
manifiesta tenerlos como contactos, lo que deja de lado el hecho de querer
restringir cierta información a los miembros de su familia. Sería importante
indagar sobre este aspecto, ya que puede deberse a diversas razones, por un
lado, el desconocimiento de los más adultos sobre el manejo de las redes, el
nivel de comunicación de los jóvenes con los familiares que poseen perfiles
virtuales y, sobre todo, el tipo de contenidos que comparten y con quienes lo
comparten, además de otros aspectos.
Finalmente,
los jóvenes reconocen la importancia de contactarse en las redes sociales con
personas que publican boletines y contenidos en espacios destinados para ello,
es decir, en la medida en que se siga a otros usuarios que publican contenido
educativo o informativo, se puede promover la competencia mediática y el uso de
las redes sociales para aspectos académicos.
III.
CONCLUSIONES
·
Referente
al conocimiento de políticas de uso y los riesgos de las redes sociales, se
identifica que el 61,17% de estudiantes encuestados ha recibido algún tipo de
formación frente al uso adecuado de las redes sociales. Adicionalmente, el
75,73% afirma tener conocimiento sobre estas políticas de las redes que maneja.
Esto podrá ser aprovechado para mantener una formación continua en torno al
fortalecimiento de competencias comunicativas, desarrollo de inteligencias
múltiples, inteligencia emocional, pensamiento crítico, pero también
competencias mediáticas, digitales, así como de búsqueda y gestión de la
información.
·
Hay
un panorama expuesto sobre las posibilidades de integración de las redes
sociales en espacios educativos formales, siempre y cuando los contenidos se
puedan adaptar a las formas comunicativas de dichas redes sin perder su validez
en el logro de los objetivos pedagógicos. Por otro lado, se necesita el
compromiso de los formadores, quienes son el enlace vital escuela-estudiantes.
Haciendo imperativo, sobre todo ahora, implementar protocolos y rutas de acción
que permitan mantener la calidad de los contenidos en los espacios de
aprendizaje virtual. Estas actividades deben quedar implementadas en los planes
operativos escolares y generar espacios para la puesta en común, además de
potenciar estas habilidades.
·
Los
jóvenes del Instituto Comfamiliar poseen, en términos generales, amplias
posibilidades de utilización de las redes sociales, el acceso a Internet no es
un aspecto problemático para ellos ni en casa ni en la escuela. Las
preferencias por el teléfono móvil generan un tono más íntimo frente a la navegación
en las redes, pues, adicionalmente, prefieren la privacidad de su habitación
para consultar sus redes sociales y chatear en ellas. Este tono más personal se
evidencia también por la cantidad de tiempo que dedican tanto a navegar en
Internet como en las redes sociales. Lo que pone de manifiesto la importancia
de establecer una organización de horarios y tiempos de utilización según se
requiera, generando estrategias que permitan integrar actividades en proyectos
más amplios que, tal vez, integren varias áreas de conocimiento, además,
permitan hacer procesos más efectivos y productos más significativos para la
comunidad.
·
Los
chicos manifiestan que sus comportamientos, lenguaje, aspectos escriturales,
etc., se mantienen iguales con la aparición de las redes sociales en sus vidas.
La implementación de estos medios en el aula hará que las habilidades se
mantengan e incluso se incrementen, aunque es un aspecto que no se debe olvidar
y, al contrario, se debe seguir fortaleciendo, la capacidad de síntesis y comunicación
efectiva podrán ser habilidades por cultivar, así como las habilidades
tecnológicas en el manejo de dispositivos y conexiones que permitan nuevas
maneras de comunicación o transmisión de contenidos.
·
La
utilización real que los jóvenes daban a las redes sociales era
mayoritariamente por diversión y entretenimiento, informarse de las últimas
noticias de sus contactos y familiares. Ahora las redes sociales van más allá,
sirviendo como herramienta de organización, recordatorio o reforzamiento de
grupos de estudio. Aunque sigue siendo un terreno inexplorado y donde se
considera de gran importancia avanzar en la definición de usos e integración de
los medios digitales no solo a nivel operativo, sino también estratégico desde
el diseño de metodologías, espacios de difusión y creación, apertura de
espacios disruptivos para la innovación educativa, entre otros.
·
Los
jóvenes gozan de una amplia libertad en el manejo de las redes sociales, pues
ninguno posee ni manifestó haber tenido restricciones para acceder a Internet,
al contrario, se encuentran dotados de dispositivos que facilitan el acceso
desde cualquier parte; lo que podrá permitir la exploración sincrónica y
asincrónica desde múltiples sitios de conexión, ya no solamente el aula de
clase como tuvo que vivirse durante el confinamiento del 2020, lo que ha dejado
un nuevo panorama con una ardua tarea por realizar.
·
Es
necesario profundizar y promover la competencia mediática en los docentes y
comunidad educativa en general, para estar en la capacidad de innovar en el
desarrollo de sus clases y en la utilización de herramientas para lograrlo. No
bastará con una capacitación aislada, es importante un espacio que permita
fortalecer esta competencia a través de la práctica permanente y la
actualización constante, de manera que se encuentren alineados a los lenguajes
y medios donde se desenvuelven los jóvenes.
·
Considerar
la idea de articular el uso de las redes sociales en el ambiente escolar, es
decir, impactar a los jóvenes entendiendo sus mensajes y su modo de
comunicación e interacción en estas redes, no cambiando el objetivo de
formación de las asignaturas, sino utilizando nuevos medios y maneras de
comunicar como la fotografía, el reportaje, los grupos en RRSS, etc., que
permitan el logro de estos objetivos a través de la adaptación de dichas
herramientas al objetivo educativo.
·
A
nivel directivo, es importante que se generen planes de formación y didácticas
de integración de las tecnologías digitales en el aula, donde los docentes sean
acompañados en la trasformación de contenidos y diseño de recursos digitales
para el desarrollo de sus clases en espacios virtuales y físicos.
·
Es
importante que, antes de realizar un trabajo de investigación bajo la misma
línea del presente proyecto, se establezca una muestra más amplia que abarque
significativamente a toda la población estudiantil, docentes, colaboradores y
comunidad educativa en general, con el fin de realizar una caracterización
profunda de esta población. Conocer las necesidades no solo educativas, sino
comunicativas y formativas de los estudiantes, contribuirá a realizar estudios
de impacto.
·
Frente
a las interacciones que se dan en las redes sociales entre los jóvenes con sus
familiares y amigos, puede ser importante conocer cuáles son las dinámicas de
interacción que mantienen estos grupos, cómo son las relaciones que se forman y
se mantienen, cómo se ven influenciadas y por cuáles aspectos, además, si
existen espacios de diálogo sobre los contenidos o información que llega.
·
Se
observa que la mayoría de los jóvenes están abiertos a incorporar al ambiente
escolar elementos de la web 2.0 y redes sociales, de hecho, hay algunos
docentes que incorporan en sus clases estas herramientas. Cabe, en este caso,
indagar por la labor que desempeñan estos docentes frente al uso de la red para
el desarrollo de sus clases, ¿cuál es la metodología empleada?, ¿contribuye a
la formación de audiencias competentes frente a los medios?, ¿cuál es el nivel
de integración de las redes sociales y la Web 2.0 con el contenido curricular?,
entre muchos otros tópicos que es posible indagar en este aspecto.
·
Aprovechar
la disposición de los estudiantes y su gusto innato por las RRSS para propiciar
espacios de fortalecimiento de las competencias y habilidades para la vida,
empoderamiento y apropiarse de los medios de comunicación, como una plataforma
de expresión e inclusión, que permita cerrar brechas de acceso a la tecnología
y la información. Donde se incluyan espacios virtuales para promover y difundir
contenidos producidos por la comunidad educativa.
·
Generar
programas educativos y proyectos pedagógicos que promuevan la utilización de
las redes sociales y herramientas web 2.0 en los contenidos de las clases para
el logro de la competencia mediática, donde tanto jóvenes como docentes tengan
un alto nivel y se vean motivados a promover estos espacios de construcción,
reflexión y crítica para los jóvenes, es decir, que hagan uso adecuado, eficaz
y práctico de los recursos disponibles en el Instituto, ya que se evidencia que
la comunidad cuenta con acceso a Internet, equipos informáticos y TIC
destinados para su uso en el ambiente escolar.
·
Un
aspecto importante sería observar hasta qué punto los docentes del Instituto
Comfamiliar integran o utilizan la web 2.0 y las redes sociales para el
desarrollo de sus clases, si lo hacen, ¿cuál es el impacto en el aprendizaje
del estudiante? ¿Contribuye a fortalecer la competencia mediática y digital
en los jóvenes?
·
La
incorporación de actividades curriculares que fomenten las competencias
mediáticas y digitales en toda la comunidad educativa y la construcción de
grupos de audiencias prosumidoras (consumidores y productores de contenidos) en
el Instituto Comfamiliar.
·
La
competencia mediática y digital debe hacer parte del currículo escolar,
entendiendo este aspecto desde las institución educativa, los docentes y los
estudiantes.
·
La
transversalización del currículo escolar por las herramientas web 2.0 que
brinden al docente y al estudiante herramientas útiles para el desarrollo de
los contenidos, sin perder la rigurosidad y cientificidad de los contenidos,
permitiendo la actualización permanente en red, la ampliación de redes
escolares, educativas e institucionales y el fortalecimiento de la innovación
al interior de la institución.
[1]
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